A través de un comunicado, la WWF manifestó su preocupación por la propagación del incendio en la Amazonía, la que no sólo amenaza el bosque tropical más grande del mundo, sino que también a la flora y fauna que cohabita junto a más de 34 millones de personas.

Por el fuego que ha consumido importantes extensiones de bosque, la WWF hizo un llamado «a los países de la región – Brasil, Bolivia, Colombia, Perú, Ecuador, Venezuela, Guyana y Surinam– para proteger la Amazonía, combatir la deforestación y reducir los factores detrás de los incendios».

El organismo internacional detalla que dicha zona juega un rol importante en la regulación climática de Sudamérica, por lo que el fuego no sólo afecta el régimen de precipitaciones, sino que también agudiza «crisis climática a causa de las emisiones de carbono provenientes de la quema de materia orgánica. Las áreas dañadas serán más vulnerables a sequías, inundaciones y a otros efectos del cambio climático, por la falta de cobertura vegetal».

También explica que la pérdida del bosque reducirá también la capacidad de absorción de dióxido de carbono por parte de los ecosistemas, comprometiendo la calidad de aire de varias regiones, inclusive en ciudades lejanas como Sao Paulo, Brasil.

En cifras, el daño se traduce en la pérdida de 6,7 kilómetros de bosques, entre el 17 y 20% del agua del planeta, el hogar de 34 millones de personas, el 10% de la biodiversidad mundial y el 20% del oxígeno del planeta.

Ricardo Bosshard, director de WWF Chile, indica que esto debe ser una lección para nuestro país, sobre todo en relación a la necesidad de contar con Áreas Protegidas manejadas en forma efectiva y con financiamiento adecuado y permanente, para lo cual es clave tener una institucionalidad moderna, eficiente, específica y con margen de acción y decisión, lo que esperamos pueda encarnar el Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas, proyecto que debe ser discutido en la Cámara de Diputados”.