Los dispositivos baratos ayudaron a los fabricantes de teléfonos inteligentes chinos a llegar a la cima de su mercado local. Ahora esperan que la tecnología de vanguardia los lleve por el mundo.

Indiferentes a su reputación de imitadoras, las marcas más grandes del país están empezando a ampliar las fronteras en todo, desde las especificaciones de los aparatos hasta las campañas de marketing. Huawei Technologies Co. abrió la temporada de caza contra Apple Inc. y Samsung Electronics Co., prometiendo superar a los líderes del mercado en un plazo de cinco años. Oppo aprovechó el Congreso Mundial de Telefonía Móvil en Barcelona para presentar su tecnología más avanzada en materia de cámaras, evidenciando una nueva madurez. Y Xiaomi Corp., la empresa emergente de mayor valoración en el país, diseña ahora procesadores de microchips internamente.

Los fabricantes de teléfonos más grandes de China adquirieron fama a nivel local por sus dispositivos baratos, pero igual de buenos. Ese enfoque ayudó a Oppo, Huawei y Vivo a llegar a los primeros puestos en el mercado móvil más grande del país por primera vez en 2016, relegando a Apple al cuarto lugar y desalojando a Samsung de los cinco primeros puestos. Ahora quieren demostrar que no se limitan a adoptar rápido las novedades, sino que son también innovadores, capaces de fabricar dispositivos que pueden estar junto a los más recientes de las dos empresas más grandes del mundo.

El trío está siendo agresivo en suelo extranjero desde Asia del Sudeste hasta India, donde las marcas chinas ocuparon cuatro de los cinco primeros lugares en el último trimestre de 2016.

“Con el aumento de la competencia en China, los principales fabricantes chinos tienen la mirada puesta en los mercados extranjeros”, dijo Jiam Mo, analista de Canalys, firma consultora del sector. “Se persiguen unos a otros para presentar primero nuevas tecnologías e innovaciones porque eso resulta clave para crecer a nivel global”.

Ciertamente, las marcas chinas todavía deben ganar aceptación internacional. Si bien los teléfonos Lenovo, Xiaomi y Oppo son populares en zonas de Asia, todavía son pocos los que han hecho avances significativos en los mercados desarrollados dominados por Apple y Samsung. Habrá que ver si los teléfonos que se presentarán esta semana desde Barcelona hasta Pekín cumplen con las expectativas.

Pero llegan luego de una serie de mejoras trepidantes en los últimos 12 meses que conquistaron a los consumidores chinos y dejaron como segundonas a marcas extranjeras en un mercado que éstas dominaron durante una década. En un ascenso paulatino y recurriendo a vastas cadenas minoristas, los nombres locales han desplazado rápidamente a los iPhones y los dispositivos Galaxy de Samsung.

Las marcas chinas están introduciendo funciones y opciones adicionales a una velocidad que sorprende a los observadores del sector, sin tregua a la vista. Siete de los 10 principales solicitantes de patentes chinos el año pasado fabrican teléfonos inteligentes, según la Oficina Nacional de Propiedad Intelectual. De éstas Oppo, Huawei y Xiaomi remitieron al organismo cerca de 12.000 solicitudes o sea un tercio del total, muestran los datos.

“En términos de tecnología e innovación, las empresas chinas están muy cerca de líderes de la industria como Samsung”, dijo Kitty Fok, directora de investigación de IDC China. “El gigantesco mercado de internet móvil chino contribuyó a impulsar los servicios online, que requieren un hardware con mejor rendimiento. Muchas empresas locales aprovecharon la oportunidad para deshacerse de la etiqueta de imitadoras”.